Agradando a Dios

Escrito por: Bob Kauflin

Director de Gracia Soberana Música

El hecho de que podamos agradar a Dios es una fuente inagotable de asombro para mí. Por supuesto, cuando se trata de la justificación, nada de lo que hagamos puede agradar a Dios lo suficiente como para que nos acepte. Pero como sus hijos, perdonados y reconciliados mediante el sacrificio expiatorio de su Hijo, en realidad podemos traerle placer a Dios a través de nuestros actos de obediencia motivados por la gracia y fortalecidos por la fe. Aquí hay algunas Escrituras que completan el panorama.

Los que están fuera de Cristo no pueden agradar a Dios en última instancia.  

  •  “Y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.” (Romanos 8:8)

Jesús nunca falló en ningún momento en agradar a su Padre.  

  •  “Y el que Me envió está conmigo; no Me ha dejado solo, porque Yo siempre hago lo que le agrada.” (Juan 8:29)

La fe en Dios y en su provisión para nosotros es el fundamento necesario para quienes quieren agradar a Dios.  

  •  “Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan.” (Hebreos 11:6)

Con más frecuencia de la que pensamos, tratar de agradar a las personas y tratar de agradar a Dios están en oposición directa.  

  • “Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.” (Gálatas 1:10)

Dios es quien nos capacita para agradarle.  

  •  “Porque Dios es quien obra en ustedes tanto el querer como el hacer, para Su buena intención.” (Filipenses 2:13)

Pablo oraba, y Dios desea, que agrademos plenamente al Señor.  

  •  “Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos cesado de orar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios..” (Colosenses 1:9-10)

Debemos crecer continuamente en nuestro deseo de agradar a Dios.  

  • “Por lo demás, hermanos, les rogamos, y les exhortamos en el Señor Jesús, que tal como han recibido de nosotros instrucciones acerca de la manera en que deben andar y agradar a Dios, como de hecho ya andan, así abunden en ello más y más.” (1 Tesalonicenses 4:1)

Todo lo que hay en nosotros que agrada a Dios es hecho posible a través de Su Hijo, Jesucristo.  

  •  “Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno, los haga aptos en toda obra buena para hacer Su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” (Hebreos 13:20-21)

¿Eres consciente de la posibilidad de agradar o desagradar a Dios a través de tus pensamientos, palabras y acciones hoy? ¿Sabes que Dios ha provisto todos los recursos que necesitamos para vivir una vida que Le agrade, a través de los méritos del Salvador? ¿Te anima el hecho de que nosotros, junto con todas las cosas, existimos con el único propósito de traer placer a Dios?

Como dicen las palabras popularizadas por Nike: solo hazlo. Agrada a Dios, eso es todo. Por Su gracia y para Su gloria.

*Originalmente publicado por Bob Kauflin en worshipmatters.com