Predicándome el evangelio a mí mismo
Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo, en Su cuerpo de carne mediante Su muerte, a fin de presentarlos delante de Él santos, sin mancha e irreprensibles. Esto Él lo hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes, sin moverse de la esperanza del evangelio que han oído, que fue proclamado a toda la